Friday

Estrella

Siempre me diste señales, aún con poca anticipación; pero muy claras.

Cambios radicales y prestos; tensión rebasada, y casi me da una parálisis facial.

De repente, el sueño se volvió pesadilla; el sueño original de sufrir.
Pero cuando ya no estaba tan dispuesta, cuando ya estaba cansada; y fue rápido.

La fe trajo a la estrella, y la estrella me deslumbró, no me dejaba ver nada, me apartó.

Luego, el golpe, la falta, el cambio, el plazo cumplido; misión terminada.

La estrella me mira de lejitos, me vigila y me alienta; me sigue abandonando y al mismo tiempo me alumbra.

Recibo tu luz, la rapidez, el cambio, el cero y tu amor.

Vámonos ya.

También.

También pasarás por esto.

El dolor es parte de la vida de todos, por diferentes causas el corazón siempre es el que termina pagando la factura, pero todos la hemos pagado y la seguiremos pagando unas cuantas veces mas.
La peor parte viene cuando te toca cobrarla del corazón de alguien mas.

Aunque hoy me digas que dolerá por siempre, va a llegar el día en que al despertar, te des cuenta al fin, que no es así. Y va a llegar el día en que mirando hacia atrás me contemples como un gran abismo que cruzaste alguna vez, que te sientas orgulloso y libre.

Un corazón destruido me dijo alguna vez, " No tengo la suficiente paciencia para sentirme miserable por el amor, cuando en mi vida existen cosas verdaderamente irremediables "

Y es real, el corazón necesita muy poquito para latir fuerte y llenarse de vida, se fractura con muchos intentos fallidos y con largas decepciones; pero cuando se trata de renovarlo y volver a dejarlo en libertad, podemos tardarnos desde un segundo hasta la vida.

No me satisface cobrar tu factura, no lo deseo. No lo he querido nunca.
No puedo darte nada a cambio, no tengo nada que te pertenezca. Lo único que puedo ofrecerte es mi entera sinceridad, y ya lo he hecho, sé que hoy la desprecias pero mañana la apreciarás.

Deseo que encuentres la decisión en ti, de ser feliz. Sé que lo harás, sólo espero que no te tome mucho tiempo.

Wednesday

Y cuando es... simplemente es.

He pensando, he sentido, he creído, he visto... en un par de ocasiones, que era. Pero la vida, me dijo que no fue. Y me lo dijo de esa forma en la que habla la vida, así, sin tacto, sin mesura, sin interés en sus demostraciones.
No quiere nada de mí, no busca ni mi mente, ni mi cuerpo, ni siquiera mi aprobación, por eso me habló así.
Sin tapujos.

En todas las ocasiones me lastimó, con los gritos y los golpes. Siempre me pegó en donde más me dolía y me dijo las verdades que más me cuesta escuchar. Pero siempre hubo un intercambio, yo le dí un pedacito de mi existencia y unas cuantas lágrimas y a cambio ella me dio experiencias y vivencias.

Siempre hubo indicios, siempre hubo pequeñas cosas que faltaban. Las manos que más me habían gustado, no encajaban completamente con las mías. Así, como pieza de rompe cabezas. Aquel otro hombro no era lo suficientemente alto para proteger el mío. Aquella piel no hacía contraste con el color de mi cabello. Esas ideas iban en contra de mis pensamientos. Su lentitud desesperaba mi corazón.

Y simplemente, no era. No fue. Me lo insinuó de muchas formas, pero esas formas que el ojo humano no distingue a la hora de buscar respuestas en alguien más que no sea su propio interior. Y ella lo sabía, siempre jugó con ventaja, sabía que no lo notaría hasta haber terminado la partida.

Hoy estoy mas hundida que nunca en algo en que ni siquiera creía antes. Hoy me habló de nuevo así, franca, como va.

Y me dijo: - No seas idiota! del otro lado, es sol. Siempre. Y cuando cae... pues cae. Así también viceversa.

Se me facilita más creer un engaño que una verdad. Puedo ver mejor un disfraz que un cristal. Cuando me dijo que ya no me quería me lo creí más que cuando me dijo que me amaba. ¿Por qué? ¿Por qué es más difícil reconocer la felicidad a simple vista, si se supone que estamos en busca de ella? Se supone que vamos pendientes, con ojos bien abiertos para cazarla.

Es tan sencillo y tan simple, cuando es y cuando no.

Máquina del tiempo.

Caí en un río de lodo. Estoy sumergida en un espacio profundo de fango espeso en el que, entre más me esfuerzo por salir, más me hundo. La c...