Monday

Unicornio rosa fuego de alas negras.

Soy color rosa, con brillos y destellos. Rosa suave, palo de rosa y dorado. Mírame en la fantasía de una niña de siete años, confeccionada en la sociedad posmoderna del siglo XXI.

Soy hippie de clóset, me fascina el reggae, la naturaleza y no me gusta la marihuana. Estoy levitando en la alfombra mágica de Aladín mientras sobrevuelo el mundo. 

Soy clima frío, un lugar inhóspito, aislado, lleno de árboles altos y me dan miedo los insectos. Vibro en el canto de la chicharra y el zumbido de las abejas, revoloteando en granitos de polen.

Soy amante de la belleza, la perfección del cuerpo, me gusta la piel suave y siempre estoy a dieta. Revivo y muero cada día frente al espejo. A veces me amo, otros días debo perdonarme.

Soy entregada, comprometida, leal, no suelo ser tan detallista y me enamoro intensamente. Estoy en el sueño despierto de cualquier mujer occidental que ha visto todas las comedias románticas.

Soy de hechos, demostraciones y acciones, más que de palabras y promesas. Mis pies se mueven al ritmo de mis neuronas, no de mis impulsos. Amor pensante.

Soy del romance antiguo, de la audacia en el amor y del tradicionalismo en el modernismo. Resueno en la voz del mariachi de media noche, en la serenata junto a la ventana.

Soy la ropa negra, la elegancia, lo callado y muy poco extravagante. Me escucho en la voz del pensamiento, en los susurros de los cobardes y la decepción femenina.

Soy inteligente, autodidacta, líder, casi siempre insegura y siempre valiente. Estoy en las oraciones de mi madre y en el filo de la existencia humana.

Soy anti-tendencia, la oveja negra, la oposición y me gusta no ver noticias. Permanezco en la creación de la potencialidad infinita una y otra vez.

Soy yo, por muchos años fui un camaleón y ahora soy un unicornio rosa con alas negras. Vuelo hasta la cima del volcán de nieve a sanar mis heridas y regreso en rosa fuego. Soy un cuervo en la nieve que devora ratones de campo abierto y soy pseudo vegetariana. Vivo en la ferocidad del oso polar y la ternura del regordete osezno. 


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