Y anoche cuando con el último cerillo de la cocina terminé de calcinar mi paciencia, anoche me di cuenta de que cuando llueve más fuerte no tenemos hormigas. Cuando casi parecía que el rayo tocaría la punta de mis pies y el flash me deja ciega, anoche castigué a mi culpa y sofoqué mis súplicas, hice que se callaran. Ya no tenía derecho a suplicar mas, finalmente si lo que tanto temía iba a suceder, la culpa era mía de principio a fin. Y las busqué.
Las busqué por todas partes, escarbé en la pila de cochambre oxidado, arranqué el papel tapiz de mi cabeza que habían mordisqueado aquellas noches, esperaba encontrarlas ahí, refugiadas. Pero no estaban y no era para menos, aquella tormenta de anoche era para ahuyentar a cualquiera. Y no pude encontrarlas, anoche quería decirles tantas cosas.
Ya salió el sol, la luz. Hay nubes y el cielo es azul profundo. Ya no tengo miedo, pero estuvo cerca. Le di las gracias al rey y le hice una reverencia con placer. Me levantó el castigo.
Hoy en la noche las voy a buscar.
I feel red, though, so kill me slow. I need a little green but I´m in love with yellow.
Tuesday
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
Máquina del tiempo.
Caí en un río de lodo. Estoy sumergida en un espacio profundo de fango espeso en el que, entre más me esfuerzo por salir, más me hundo. La c...
-
Los grillos nunca se callan, todo el tiempo trinan y cada vez más fuerte. Tengo que aceptar el hecho de que no se callarán y de que no puedo...
-
El lunes caí como treinta metros bajo tierra, lloré tanto que he llegado a pensar que me acabé las lágrimas de este año y el que viene. La t...
-
Si pudiera describir con palabras lo que me haces sentir no tendría que escribir una sarta de enredaderas que sólo me inundan más en un océa...
No comments:
Post a Comment